{"id":56542,"date":"2025-04-20T01:29:56","date_gmt":"2025-04-20T04:29:56","guid":{"rendered":"https:\/\/agendadelsur.com\/?p=56542"},"modified":"2025-04-20T01:30:42","modified_gmt":"2025-04-20T04:30:42","slug":"mariategui-y-el-marxismo-de-nuestro-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agendadelsur.com\/index.php\/2025\/04\/20\/mariategui-y-el-marxismo-de-nuestro-tiempo\/","title":{"rendered":"Mari\u00e1tegui y el marxismo de nuestro tiempo"},"content":{"rendered":"\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Este mi\u00e9rcoles 16 de abril se cumplieron 95 a\u00f1os de la muerte de Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui (1894-1930), uno de los principales exponentes del marxismo en Am\u00e9rica Latina y a nivel internacional en la primera mitad del siglo XX. Su obra reviste actualidad, por m\u00faltiples razones, algunas de las cuales vamos a examinar brevemente en este art\u00edculo.<\/h6>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"323\" src=\"https:\/\/agendadelsur.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/5-9.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-56543\" srcset=\"https:\/\/agendadelsur.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/5-9.jpg 500w, https:\/\/agendadelsur.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/5-9-300x194.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Juan Dal Maso. Un esp\u00edritu reactivo, pero no defensivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empecemos por una cuesti\u00f3n de actitud. Vayamos a la pol\u00e9mica de Mari\u00e1tegui con Henri De Man, llevada a cabo a trav\u00e9s de una serie de art\u00edculos publicados entre julio de 1928 y junio de 1929 en Mundial y Variedades y republicados en Amauta. Estos art\u00edculos, preparados por el propio Mari\u00e1tegui como parte de un libro que no lleg\u00f3 a publicar y sali\u00f3 de manera p\u00f3stuma, conforman el volumen Defensa del marxismo. Parad\u00f3jicamente, la \u201cdefensa\u201d de Mari\u00e1tegui consiste en muchos casos en una explicaci\u00f3n acerca de que el marxismo no tiene por qu\u00e9 defenderse, frente a acusaciones como las de \u201ceconomicismo\u201d, \u201cpositivismo\u201d, \u201cevolucionismo gradual\u201d, etc. Adem\u00e1s de una operaci\u00f3n de separaci\u00f3n entre el marxismo y su versi\u00f3n socialdem\u00f3crata (que podr\u00eda, agrego, hacerse extensiva \u2013por ciertos rasgos comunes\u2013 al estalinismo), Mari\u00e1tegui recupera una concepci\u00f3n del marxismo en t\u00e9rminos de una teor\u00eda revolucionaria, capaz de cambiar con los momentos hist\u00f3ricos, caracterizada por un nexo permanente entre reflexi\u00f3n te\u00f3rica e intervenci\u00f3n pol\u00edtica y por una plasticidad que le permite ser, al mismo tiempo, crudamente materialista y veh\u00edculo de grandes valores ideol\u00f3gicos y morales. Por \u00faltimo, aunque no en importancia, ofrece una mirada del marxismo que lo abre al di\u00e1logo con las corrientes filos\u00f3ficas de su tiempo. Esto es lo que llamamos, sin mayores pretensiones que las descriptivas, un \u201cmarxismo mutante\u201d y \u201cde fronteras m\u00f3viles\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese contexto, para Mari\u00e1tegui la crisis del marxismo (que anunciaba De Man) no era una novedad, ya hab\u00eda sido vaticinada por liberales y socialdem\u00f3cratas varias veces antes. Mari\u00e1tegui consideraba necesarias las \u201crevisiones\u201d del marxismo, si eran err\u00f3neas, porque permit\u00edan polemizar y si eran productivas porque permit\u00edan renovar el pensamiento revolucionario. Por eso se\u00f1alaba que \u201c[l]a herej\u00eda es indispensable para comprobar la salud del dogma\u201d  y que el dogma \u201cno es un itinerario sino una br\u00fajula en el viaje\u201d [3]. Esta ubicaci\u00f3n le permit\u00eda una lectura del marxismo en la que defend\u00eda sus posiciones fundamentales, al mismo tiempo que intentaba pensar su vigencia en condiciones hist\u00f3ricas nuevas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi un siglo despu\u00e9s de estas reflexiones de Mari\u00e1tegui, hemos pasado por m\u00faltiples \u201ccrisis del marxismo\u201d, con varias d\u00e9cadas de ofensiva neoliberal como tel\u00f3n de fondo. Sin embargo, hemos presenciado, y (formado parte de) un proceso de recomposici\u00f3n del marxismo, lento y desigual pero persistente, en el que est\u00e1 planteado dar nuevos saltos, conquistar nuevos espacios de debate y construir m\u00e1s y mejores herramientas te\u00f3ricas, de lucha ideol\u00f3gica y pol\u00edticas. Mari\u00e1tegui nos aporta una forma de entender el marxismo muy adecuada para una situaci\u00f3n de crisis y recomposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una lectura integral de la crisis<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los \u00faltimos a\u00f1os, diversos trabajos que intentan pensar la cuesti\u00f3n de la crisis, suelen tomar como referencia a Nancy Fraser para destacar que la crisis actual del capitalismo tiene un car\u00e1cter multidimensional. Sin quitarle m\u00e9ritos a la autora de Capitalismo can\u00edbal, la idea ha sido planteada con toda claridad por Mari\u00e1tegui en sus conferencias y escritos de los a\u00f1os \u201820 del siglo pasado, con el concepto de crisis de civilizaci\u00f3n o civilizatoria. Con esta afirmaci\u00f3n, no estamos diciendo que \u2013aquella y esta\u2013 sean exactamente la misma crisis, pero s\u00ed que el pensamiento de Mari\u00e1tegui sirve para analizar una situaci\u00f3n como la actual, en la que la crisis acumula y combina m\u00faltiples dimensiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Digamos de paso que en el marxismo se desarrollaron distintas miradas de la crisis: como crisis econ\u00f3mico-social producto de las contradicciones del capitalismo, como crisis revolucionaria (entendida como combinaci\u00f3n de crisis y situaci\u00f3n revolucionaria), como crisis org\u00e1nica (crisis de hegemon\u00eda de la clase dominante y la autoridad estatal, que incluye tambi\u00e9n crisis de los modos de pensar). En el caso de Mari\u00e1tegui, aparecen todas estas dimensiones, unidas por tel\u00f3n de fondo cultural-epocal, lo cual es un signo distintivo de su lectura sobre la crisis:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La crisis mundial es, pues, crisis econ\u00f3mica y crisis pol\u00edtica. Y es, adem\u00e1s, sobre todo, crisis ideol\u00f3gica. Las filosof\u00edas afirmativas, positivistas, de la sociedad burguesa, est\u00e1n, desde hace mucho tiempo, minadas por una corriente de escepticismo, de relativismo. El racionalismo, el historicismo, el positivismo, declinan irremediablemente. Este es, indudablemente, el aspecto m\u00e1s hondo, el s\u00edntoma m\u00e1s grave de la crisis. Este es el indicio m\u00e1s definido y profundo de que no est\u00e1 en crisis \u00fanicamente la econom\u00eda de la sociedad burguesa, sino de que est\u00e1 en crisis integralmente la civilizaci\u00f3n capitalista, la civilizaci\u00f3n occidental, la civilizaci\u00f3n europea. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos reconocer estas coordenadas de crisis econ\u00f3mica, pol\u00edtica e ideol\u00f3gica en la realidad actual, en un contexto de transici\u00f3n en el sistema mundial, del que es expresi\u00f3n la pol\u00edtica de Trump. Tambi\u00e9n podemos se\u00f1alar que hay cuestiones hoy candentes que no ten\u00edan el mismo nivel de gravedad en \u00e9pocas de Mari\u00e1tegui, como la crisis ecol\u00f3gica y la de la reproducci\u00f3n social, que se han profundizado en la medida en que el capitalismo avanz\u00f3 en la degradaci\u00f3n del metabolismo entre naturaleza y sociedad y de las condiciones de la clase trabajadora y los pueblos oprimidos. Cabe destacar asimismo que la crisis ideol\u00f3gica de este tiempo no es la misma que Mari\u00e1tegui ten\u00eda en mente. Si bien podemos pensar que hay un rasgo en com\u00fan entre ambos per\u00edodos en la quiebra de cierto sentido com\u00fan \u201cevolutivo\u201d (el liberal tradicional y el neoliberal de \u201cextremo centro\u201d), en el caso de nuestra \u00e9poca, la emergencia de fen\u00f3menos disruptivos de todo tipo viene acompa\u00f1ada de lo que Mark Fisher, popularizando a Jameson, dio en llamar \u201crealismo capitalista\u201d. Volviendo a los t\u00e9rminos de Mari\u00e1tegui, m\u00e1s que una crisis del \u201cabsoluto burgu\u00e9s\u201d, o sea m\u00e1s que una crisis de la idea de progreso con may\u00fasculas y la apertura a imaginarios \u201cheroicos y voluntaristas\u201d como los de la primera posguerra del siglo XX, lo que vivimos hoy es un agotamiento de la ideolog\u00eda burguesa por su propia banalidad, lo cual a su vez constituye el propio proceso de supervivencia de esa ideolog\u00eda como tal: la idea de que el capitalismo es el \u00fanico sistema posible y la idea del presentismo que clausura toda mirada hacia el pasado (sobre todo en lo que tuvo de revolucionario) y futuro (en tanto posibilidad de cambio) porque se vive y debe vivir en un presente instant\u00e1neo inmediato en el cual nos tendr\u00edamos que dedicar al consumo. Este imaginario, como corresponde a toda situaci\u00f3n de crisis, tampoco es homog\u00e9neo, pero tiene suficiente gravitaci\u00f3n como para que nos planteemos la pregunta de si no hay un cierto aspecto cr\u00f3nico en la crisis ideol\u00f3gica, que podr\u00e1 superarse como estadio de la subjetividad de las masas solamente con grandes acontecimientos hist\u00f3ricos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En s\u00edntesis, Mari\u00e1tegui nos invita a (y ofrece herramientas para) pensar la crisis en sus m\u00faltiples dimensiones y al mismo tiempo nos permite hacernos la pregunta sobre la profundidad de la crisis ideol\u00f3gica actual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Universalidad y combinaciones originales<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mari\u00e1tegui destacaba la importancia de comprender el desfasaje que puede darse entre una teor\u00eda establecida previamente y los acontecimientos de gran envergadura. En La escena contempor\u00e1nea, el primero de sus dos libros publicados en vida hace cien a\u00f1os, se\u00f1alaba que \u2013para comprender el escenario de la guerra, la revoluci\u00f3n, la contrarrevoluci\u00f3n y las vanguardias\u2013 era necesario utilizar \u201cun m\u00e9todo un poco period\u00edstico y un poco cinematogr\u00e1fico\u201d porque: Pienso que no es posible aprehender en una teor\u00eda el entero panorama del mundo contempor\u00e1neo. Que no es posible, sobre todo, fijar en una teor\u00eda su movimiento. Tenemos que explorarlo y conocerlo, episodio por episodio, faceta por faceta. Nuestro juicio y nuestra imaginaci\u00f3n se sentir\u00e1n siempre en retardo respecto de la totalidad del fen\u00f3meno. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, esta consideraci\u00f3n no lo alej\u00f3 de la reflexi\u00f3n te\u00f3rica, sino que le dio a esta un car\u00e1cter ensay\u00edstico particular, que le permiti\u00f3 trabajar con soltura problemas globales y locales. Mari\u00e1tegui es un pensador que evade con soltura sendas trampas de la universalidad abstracta y el particularismo. Est\u00e1 claro que en sus obras hay un pensamiento en torno a la especificidad de la realidad latinoamericana en general (con lecturas particulares de la realidad de diversos pa\u00edses o problemas presentes en ellos) y peruana en especial. Su \u00e9nfasis en la necesidad de interpretar en t\u00e9rminos marxistas la realidad peruana, especialmente la cuesti\u00f3n ind\u00edgena \u2013 acometido en su obra Siete ensayos de interpretaci\u00f3n de la realidad peruana\u2013 da cuenta de ello, as\u00ed como su llamado dar vida al \u201csocialismo indoamericano\u201d en su conocido art\u00edculo \u201cAniversario y Balance\u201d. Pero muchas veces se olvida, junto con la enorme producci\u00f3n de Mari\u00e1tegui sobre cuestiones de \u00e9poca e internacionales, que la expresi\u00f3n \u201csocialismo indoamericano\u201d est\u00e1 compuesta \u2013perd\u00f3n por la obviedad\u2013 por dos palabras y que \u201cindoamericano\u201d caracteriza pero no anula \u201csocialismo\u201d. El socialismo era, en la perspectiva de Mari\u00e1tegui, un movimiento internacional, que aspiraba a la universalidad. Pero, ah\u00ed lo potente de su mirada, la especificidad \u201cindoamericana\u201d no era un contrapeso a ese af\u00e1n de universalidad, sino que era la \u00fanica forma de hacerla real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El socialismo no es, ciertamente, una doctrina indoamericana. Pero ninguna doctrina, ning\u00fan sistema contempor\u00e1neo lo es ni puede serlo. Y el socialismo, aunque haya nacido en Europa, como el capitalismo, no es tampoco espec\u00edfico ni particularmente europeo. Es un movimiento mundial, al cual no sustrae ninguno de los pa\u00edses que se mueven dentro de la \u00f3rbita de la civilizaci\u00f3n occidental. Esta civilizaci\u00f3n conduce, con una fuerza y unos medios de que ninguna civilizaci\u00f3n dispuso, a la universalidad. Indoam\u00e9rica en este orden mundial, puede y debe tener individualidad y estilo; pero no una cultura ni un sino particulares. [\u2026] El socialismo, en fin, est\u00e1 en la tradici\u00f3n americana. La m\u00e1s avanzada organizaci\u00f3n comunista, primitiva, que registra la historia, es la incaica. No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en Am\u00e9rica calco y copia. Debe ser creaci\u00f3n heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano. He aqu\u00ed una misi\u00f3n digna de una generaci\u00f3n nueva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En s\u00edntesis, la universalidad abstracta es imposible, tanto como el particularismo absoluto y ambas se rinden ante la combinaci\u00f3n original. De all\u00ed el conocido rescate de la comunidad ind\u00edgena planteado por Mari\u00e1tegui como expresi\u00f3n de un \u201csocialismo pr\u00e1ctico\u201d cuya convergencia con el socialismo obrero propugnado por el marxismo era indispensable para una revoluci\u00f3n en suelo peruano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misma relaci\u00f3n entre universalidad y combinaciones originales podemos encontrarla en el modo en que Mari\u00e1tegui trabaja con ciertos conceptos fundamentales del marxismo y al mismo tiempo los precisa en contextos espec\u00edficos, creando lo que podemos llamar \u201cmodelos h\u00edbridos\u201d. Damos dos ejemplos: la relaci\u00f3n entre clase y muchedumbres y la cuesti\u00f3n de hegemon\u00eda del proletariado, que ya analizamos m\u00e1s en detalle en otros trabajos. La muchedumbre excede la dimensi\u00f3n de clase, aunque no la reemplaza y, de hecho, la presupone. La hegemon\u00eda no siempre debe entenderse como una relaci\u00f3n unidireccional entre el agente que hegemoniza y el que es hegemonizado. En ambos casos, sin renunciar a los conceptos cl\u00e1sicos o fundamentales, y trabajando con ellos, Mari\u00e1tegui analiza, esboza o propone ciertas din\u00e1micas o procesos mediante los cuales la realidad rebasa la teor\u00eda original y al mismo tiempo la enriquece y hace m\u00e1s concreta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto puede parecer una exigencia metodol\u00f3gica obvia y, por ende, que el se\u00f1alamiento no agrega nada. Sin embargo, y a tono con otras reflexiones que venimos llevando adelante en torno a la forma actual de las din\u00e1micas previstas en las teor\u00edas cl\u00e1sicas, como la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, tomar nota de que nos encontramos en un momento de transici\u00f3n ca\u00f3tica de la realidad del capitalismo a escala mundial implica tambi\u00e9n la necesidad de asumir una posici\u00f3n similar a la de Mari\u00e1tegui hacia la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica: aspiraci\u00f3n a la universalidad, b\u00fasqueda de comprensi\u00f3n de las combinaciones originales, construcci\u00f3n de herramientas te\u00f3ricas que permitan comprender tal como son las realidades h\u00edbridas e incongruentes con las que lidiamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un pensamiento como el de Mari\u00e1tegui puede ser \u00fatil especialmente para pensar c\u00f3mo recuperar la cuesti\u00f3n de clase en un contexto de identitarismos anticlasistas, contra la falsa soluci\u00f3n de contraponer a estos la posici\u00f3n economicista de que hay que luchar solamente por \u201cpan y manteca\u201d, como sostiene el ala Jacobin de la DSA.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contra el cientificismo pero no contra la ciencia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es la primera vez que ocurre en la historia, pero la combinaci\u00f3n de cientificismo y oscurantismo parecer\u00eda algo muy t\u00edpico de este momento. Asistimos a la emergencia de fen\u00f3menos ideol\u00f3gicos que combinan el tecnooptimismo a ultranza y el terraplanismo, promovidos por los mismos factores de poder, solo que el primero es patrimonio de las \u00e9lites y el segundo de ciertos sectores de masas que las apoyan a trav\u00e9s de las extremas derechas actuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, el auge de las posiciones decoloniales en las academias trae consigo una cr\u00edtica del cientificismo que compra ingenuamente lo que el discurso cientificista dice sobre la ciencia, b\u00e1sicamente que es un saber absoluto e infalible. De m\u00e1s est\u00e1 decir que este tipo de lecturas no resiste un an\u00e1lisis m\u00ednimamente atento de la historia de la ciencia ni de los debates epistemol\u00f3gicos relacionados con ella, pero las modas acad\u00e9micas son como las guerras: la verdad es su primera v\u00edctima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero resulta que Mari\u00e1tegui, cr\u00edtico ac\u00e9rrimo del positivismo, ten\u00eda clar\u00edsima la diferencia entre ciencia y cientificismo. Para Mari\u00e1tegui, la ciencia y el inter\u00e9s en acompasar las restantes actividades humanas con aquella, eran fen\u00f3menos centrales de la modernidad y esta posici\u00f3n ser\u00eda heredada por el socialismo ya que este \u201cpresupone la t\u00e9cnica, la ciencia, la etapa, capitalistas y no puede importar el menor retroceso en la adquisici\u00f3n de las conquistas de la civilizaci\u00f3n moderna, sino por el contrario la m\u00e1xima y met\u00f3dica aceleraci\u00f3n de la incorporaci\u00f3n de estas conquistas en la vida nacional\u201d, tal como se\u00f1alaba en el proyecto de programa del PS peruano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo similar se\u00f1alaba en el \u201cBreve Ep\u00edlogo\u201d a 25 a\u00f1os de sucesos extranjeros, cuando dec\u00eda que \u2013a fines de los a\u00f1os \u201920 del siglo pasado\u2013 en EE.UU y la URSS \u201cse encuentra la misma fervorosa aplicaci\u00f3n y valorizaci\u00f3n de la ciencia. Pero, ni en la sede del capital ni en la del socialismo, la ciencia pretende dictar leyes a la pol\u00edtica, ni a la literatura, ni al arte. Y en esto nos hemos distanciado, provechosamente, del \u2018cientifismo\u2019 ochocentista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a la relaci\u00f3n entre ciencia y marxismo, saliendo al cruce de quienes consideraban al marxismo una variante del positivismo y el cientificismo, Mari\u00e1tegui se\u00f1alaba que la \u201cbancarrota del positivismo y del cientificismo, como filosof\u00eda, no compromete absolutamente la posici\u00f3n del marxismo\u201d, dado que la teor\u00eda y la pol\u00edtica de Marx \u201cse cimentan invariablemente en la ciencia, no en el cientificismo\u201d [9]. Al mismo tiempo, ofrec\u00eda una explicaci\u00f3n hist\u00f3rica del inter\u00e9s de Marx por la ciencia, mediatizado por la centralidad de la lucha de clases en el proceso pol\u00edtico:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marx no pod\u00eda concebir ni proponer sino una pol\u00edtica realista y, por esto, extrem\u00f3 la demostraci\u00f3n de que el proceso mismo de la econom\u00eda capitalista, cuanto m\u00e1s plena y vigorosamente se cumple, conduce al socialismo; pero entendi\u00f3, siempre como condici\u00f3n previa de un nuevo orden, la capacitaci\u00f3n espiritual e intelectual del proletariado para realizarlo, a trav\u00e9s de la lucha de clases. Antes que Marx, el mundo moderno hab\u00eda arribado ya a un momento en que ninguna doctrina pol\u00edtica y social pod\u00eda aparecer en contradicci\u00f3n con la historia y la ciencia. La decadencia de las religiones tiene un origen demasiado visible en su creciente alejamiento de la experiencia hist\u00f3rica y cient\u00edfica. Y ser\u00eda absurdo pedirle a una concepci\u00f3n pol\u00edtica, eminentemente moderna en todos sus elementos, como el socialismo, indiferencia por este orden de consideraciones. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hemos se\u00f1alado ciertas reminiscencias convencionalistas en esta lectura, m\u00e1s enfocada en la influencia del contexto hist\u00f3rico y cultural que en la relaci\u00f3n de aproximaci\u00f3n entre teor\u00eda y objeto [11], pero, precisamente por ello, me parece una perspectiva inmejorable para debatir con las posiciones posmodernas o partidarias de epistemolog\u00edas de parte, ya que dif\u00edcilmente Mari\u00e1tegui pueda ser acusado de cientificista, incluso para quienes consideran que todos menos ellos mismos lo son.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de la academizaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rese\u00f1ando un libro de Joseph Delteil sobre Juana de Arco, Mari\u00e1tegui dec\u00eda que una \u201cconsagraci\u00f3n acad\u00e9mica no me parece un motivo para leer un libro. Me parece, m\u00e1s bien, un motivo para no leerlo\u201d [12]. Se trata de una sentencia inimaginable para la mayor parte de la intelectualidad actual, salvo excepciones. Quienes han elevado a religi\u00f3n las \u201cnormas APA\u201d no lo han hecho solamente por su propia estupidez sino tambi\u00e9n por un imperativo del capital: la estandarizaci\u00f3n del trabajo te\u00f3rico y cient\u00edfico. Algo que en principio no parecer\u00eda ser cuestionable, como la necesidad de rigor en la investigaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n, se ha transformado en una suma de tr\u00e1mites burocr\u00e1ticos tan insoportable que ha puesto los contenidos en segundo plano, al mismo tiempo que ha obturado los debates. Si hubiera tantas ideas como papers que circulan, otro gallo cantar\u00eda. Sin embargo, aunque la academizaci\u00f3n de la intelectualidad es un hecho m\u00e1s o menos irreversible, tambi\u00e9n es cierto que mucha gente se cans\u00f3 de vivir dentro de sus m\u00e1rgenes estrechos. No solo ha vuelto la politizaci\u00f3n a los campus universitarios de los pa\u00edses centrales en torno al movimiento de defensa del pueblo palestino, sino que ya desde antes se viene dando un proceso de recuperaci\u00f3n del debate pol\u00edtico-ideol\u00f3gico en el que sectores de la intelectualidad acad\u00e9mica interesados por el marxismo (o por otras teor\u00edas \u201ccr\u00edticas\u201d) en el plano te\u00f3rico se cruzan m\u00e1s decididamente con los movimientos de lucha as\u00ed como participan de debates sobre cuestiones pol\u00edticas. En este contexto, Mari\u00e1tegui tambi\u00e9n nos ofrece una buena perspectiva para la intervenci\u00f3n pol\u00edtico-ideol\u00f3gica y cultural. Una experiencia como la de la revista Amauta debe ser puesta en valor: b\u00fasqueda de los problemas centrales a los que tiene que responder una generaci\u00f3n o agrupamiento, apertura a todo tipo de posiciones que reflexionen sobre el tema, pol\u00e9micas firmes pero no sectarias, desprecio por falsas jerarqu\u00edas acad\u00e9micas pero inter\u00e9s por las investigaciones bien fundamentadas y las posiciones s\u00f3lidamente argumentadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El comunismo como empresa civilizatoria<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su conferencia sobre \u201cLa crisis mundial y el proletariado peruano\u201d, dictada el 15 de junio de 1923 en la Universidad Popular Gonz\u00e1lez Prada, Mari\u00e1tegui afirmaba que de la crisis mundial en curso en ese momento iba a surgir con toda probabilidad \u201cla civilizaci\u00f3n proletaria, la civilizaci\u00f3n socialista, destinada a suceder a la declinante, a la decadente, a la moribunda civilizaci\u00f3n capitalista, individualista y burguesa\u201d [13]. Eran momentos de gran entusiasmo con los avances de la revoluci\u00f3n a escala internacional, que fueron obturados luego por la burocratizaci\u00f3n estalinista (de la que, dicho sea de paso, Mari\u00e1tegui tuvo una lectura inicial bastante aguda en la identificaci\u00f3n de sus peligros pero un tanto superficial en comprender hasta d\u00f3nde estos ya se hab\u00edan materializado [14]). El \u201csocialismo realmente existente\u201d de los estalinistas no solo no construy\u00f3 una nueva civilizaci\u00f3n sino que fue subalterno del orden capitalista, ante el cual finalmente sucumbi\u00f3. Aqu\u00ed surge una cuesti\u00f3n central del pensamiento de Mari\u00e1tegui, su abordaje integral de la cuesti\u00f3n de la crisis como crisis de civilizaci\u00f3n y el car\u00e1cter de \u201cempresa civilizatoria\u201d del comunismo, que \u2013por otra parte\u2013 coincide con lo que se\u00f1ala la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente respecto de la importancia fundamental de los cambios cient\u00edficos, t\u00e9cnicos, culturales, ideol\u00f3gicos y de las costumbres al interior de la sociedad posterior a la revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta idea del comunismo como una empresa civilizatoria permite sintetizar la ubicaci\u00f3n que Mari\u00e1tegui le asignaba al movimiento obrero y el socialismo frente al legado de la sociedad burguesa: por un lado, totalmente cr\u00edtica y antagonista, pero \u2013por otro lado, y al mismo tiempo\u2013 buscando los puntos de apoyo para desarrollar la propia empresa civilizatoria a trav\u00e9s de la revoluci\u00f3n y la construcci\u00f3n del socialismo como antesala del comunismo: una sociedad basada en la cooperaci\u00f3n, la propiedad colectiva de los medios de producci\u00f3n y la m\u00e1s amplia libertad para todas las personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas las cuestiones antes se\u00f1aladas hacen de Mari\u00e1tegui una referencia fundamental para pensar los problemas que tiene que abordar el marxismo en nuestro tiempo presente. Estas l\u00edneas tienen el solo objetivo de sugerir su lectura directa, porque \u2013como es obvio\u2013 no es lo mismo leer a un autor que a quienes comentan su obra. La invitaci\u00f3n queda hecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuente: La Izquierda Diario<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este mi\u00e9rcoles 16 de abril se cumplieron 95 a\u00f1os de la muerte de Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui (1894-1930), uno de los principales exponentes del marxismo en Am\u00e9rica Latina y a nivel internacional en la primera mitad del siglo XX. 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