La empresa frenará la producción de heladeras desde mayo en su planta santafesina y avanzará con un nuevo recorte de personal. La fábrica ya venía golpeada: pasó de unos 750 trabajadores a cerca de 250, y ahora podría quedar con apenas 150 operarios. No es el primer ajuste: en enero también se había discontinuado la fabricación de cocinas, reduciendo aún más la actividad.

Desde la empresa apuntan a la caída del consumo, el exceso de stock y el avance de importaciones como factores clave.

El impacto no es solo interno: también afecta a proveedores y al entramado industrial de Rosario y la región.

El caso se suma a otros recortes en el sector y refuerza una tendencia que preocupa: menos producción local y más presión sobre el empleo.

Fuente:  datadiario.com