Arte y Cultura

Basada en las novelas “Tuya” y “El tiempo de las moscas” de Claudia Piñeiro, la miniserie argentina disponible en Netflix desde el 1° de enero de 2026 despliega en seis episodios una historia de reinvención, amistad y peligro. Protagonizada por Carla Peterson y Nancy Dupláa, y dirigida por Ana Katz y Benjamín Naishtat, la serie combina drama, suspenso y humor negro para explorar vínculos femeninos y la precariedad de la vida, evitando caer nuevamente en la cárcel.

Por Mariela Pozzi / Trabajadora telefónica // Agrupación Violeta

El tiempo de las moscas se inscribe en el universo narrativo de Claudia Piñeiro y retoma a una protagonista ya conocida de su literatura. El libro en el que se basa la serie es El tiempo de las moscas, secuela de la novela Tuya, donde Piñeiro recupera a Inés tras su salida de la cárcel.

El propio título de la serie habilita además un juego de resonancias literarias que vale la pena subrayar. El tiempo de las moscas dialoga por contraste con El tiempo de las mariposas, la novela de Julia Álvarez sobre las hermanas Mirabal, símbolo de la resistencia femenina frente a la dictadura dominicana. Si allí las mariposas condensaban épica, martirio y memoria heroica, aquí las moscas remiten a otra temporalidad: la de lo persistente, lo incómodo, lo que vuelve una y otra vez aunque se intente espantar. No hay idealización ni vuelo luminoso, sino supervivencia, restos y materia viva que se niega a desaparecer. La serie de Piñeiro propone un feminismo menos épico y más terrenal, anclado en cuerpos castigados, vínculos frágiles y una resistencia cotidiana que no siempre es bella, pero sí obstinada.

La serie construye un relato feminista donde la amistad entre mujeres, la identidad de género y la crítica al progresismo superficial se entrelazan con una potencia que se afirma con claridad a partir del tercer episodio. Como en “Me está llamando”, la canción de Celeste Carballo, hay aquí una voz que insiste. Una llamada persistente que no promete consuelo inmediato, pero sí obliga a escuchar lo que incomoda. Esa voz recorre toda la miniserie y se encarna en los vínculos entre mujeres, en las identidades que reclaman ser reconocidas y en una solidaridad que emerge cuando la intemperie social se vuelve regla.

La serie también pone en primer plano la solidaridad entre trabajadoras de casas particulares, un lazo que aparece lejos de la idealización y más cerca de la necesidad concreta de sostenerse en un contexto de precariedad estructural. En esos vínculos cotidianos (hechos de favores, silencios compartidos y alertas mutuas) se teje una red de cuidado que desarma la lógica individualista que suele imponerse en el trabajo doméstico.

El tiempo de las moscas consta de seis episodios de aproximadamente 35 minutos. Su comienzo es deliberadamente lento. A partir del tercer episodio, la narración gana densidad y conflicto, y termina de atrapar cuando las historias personales se cruzan con decisiones que ya no admiten vuelta atrás.

Uno de los núcleos más potentes de la serie es la amistad femenina, encarnada con fuerza por Nancy Dupláa (en una excelente interpretación) y Carla Peterson. Su vínculo nace en un espacio extremo: la cárcel. Ese origen no es un dato menor ni meramente biográfico, sino un elemento central. La prisión aparece como el lugar donde se reconocen, se miden y comienzan a confiar, y esa experiencia compartida marca la intensidad y la lealtad de la relación. La sororidad que construyen no es abstracta: surge en condiciones de encierro y castigo y se prolonga luego en la vida en libertad.

El recorrido de los personajes profundiza además un contraste de clase significativo. El personaje de Carla Peterson, proveniente de una clase media acomodada, con una vida ordenada y protegida en su pasado, atraviesa una caída social que la obliga a reinventarse. Su presente como trabajadora de fumigaciones junto al personaje de Dupláa expone ese desplazamiento sin dramatismo excesivo, mostrando cómo la precarización borra rápidamente las certezas de clase y obliga a aprender desde otro lugar.

El elenco acompaña con actuaciones contenidas y precisas. Además de Dupláa y Peterson, el reparto se completa con un conjunto de personajes secundarios que aportan densidad al relato y refuerzan su dimensión coral. El elenco coral aporta espesor a este universo. Se destaca especialmente Valeria Lois, con una actuación sólida y precisa, que suma matices y complejidad a un relato que evita los personajes unidimensionales. También el rol interpretado por Osky Guzmán, cuya presencia encarna una ayuda silenciosa y sin épica: una solidaridad práctica que no busca protagonismo, pero resulta decisiva. El cameo de Claudia Piñeiro como jueza adquiere un espesor simbólico particular. Su aparición breve pero elocuente no funciona como guiño decorativo, sino como una intervención autoral que refuerza el eje de la serie: la justicia, la culpa y el poder de decidir sobre los cuerpos y las vidas ajenas.

En paralelo, la serie aborda el conflicto en torno a Timoteo/Támara, cuya identidad de género tensiona el vínculo con su madre (Lois). La negación de esa identidad expone una violencia cotidiana, íntima, que no se resuelve con discursos bienintencionados. En ese punto, El tiempo de las moscas introduce una crítica filosa a cierta educación “progre”, más preocupada por repetir consignas de moda que por habilitar una escucha real y transformadora.

El tiempo de las moscas es una serie que se anima a incomodar. Que entiende la amistad entre mujeres como refugio, pero también como trinchera. Que señala los límites del progresismo de superficie y apuesta por un feminismo encarnado, cotidiano y contradictorio. En tiempos ásperos, deja una certeza política y afectiva: nadie se salva sola, y atender a esa llamada (aunque moleste) puede ser el primer gesto de resistencia.

Fuente: La Izquierda Diario

Se invita a artistas, colectivos, gestores culturales y creadores a presentar propuestas para la programación 2026.

Exposiciones de Artes Visuales. Esculturas y Proyectos Tridimensionales. Charlas, Encuentros, Seminarios y Actividades de Arte. Arte Inmersivo / Mapping. Cortos audiovisuales.

También otras propuestas artísticas, educativas o comunitarias

Convocatoria abierta del *9 de enero al 22 de febrero de 2026

Inscripción:  https://forms.gle/69hM7v8a8ddSF3uBA

Más info: www.quilmes.gov.ar/museoroverano

Consultas: roveranomav@gmail.com

Hace más de una década que la figura del poeta y revolucionario salvadoreño se luce en el sur del conurbano bonaerense. El centro cultural y “casa de trabajadorxs” que lleva su nombre convoca a la juventud y a los/as laburantes de Florencio Varela a compartir talleres, mates, libros y también encuentros internacionalistas de formación política en los que no falta la poesía, el pan de todos.

Por Pablo Solana*. Entre los y las participantes había colombianas, alemanes, españolas, ecuatorianas, una brasilera y también quienes nacieron en el Río de la Plata, pero ahora residen en Berlín. Llegaron al “Roque Dalton”, en el conurbano profundo, para participar del Segundo Encuentro de Intercambio Internacional, Formación Política y Trabajo Voluntario organizado por el Frente de Organizaciones en Lucha, una de las organizaciones surgidas del movimiento piquetero que aporta al sostenimiento del centro cultural.

Roque Dalton

La primera actividad formativa debía versar sobre el ciclo de luchas que gestaron las luchas piqueteras en nuestro país a finales de los 90, pero antes de eso se dio espacio a la poesía.

Entre los y las internacionalistas, pocos sabían sobre Roque Dalton. En el amplio predio del centro cultural su nombre se repetía en murales y carteles, pero su referencia no decía mucho para la mayoría de quienes habían llegado al país a participar del intercambio. De su poesía registraban, apenas, los versos mínimos incluidos en uno de los murales del lugar:

Mis venas no terminan en mí

sino en la sangre unánime de

lxs que luchan por la vida

el amor, las cosas, el paisaje

y el pan, la poesía de todxs

La “x” en reemplazo de la “o” –adecuada para deconstruir el masculino genérico acorde a los tiempos de conquistas feministas– no está en el poema original, pero bien vale el atrevimiento: confiamos en que Roque, revolucionario, dispuesto a irrespetar las convenciones conservadoras del lenguaje y atrevido como el que más, hubiera consentido la intervención.

Otros poemas del salvadoreño se hicieron presentes a partir de una feliz coincidencia: ese mismo día fue donado al Centro Cultural un ejemplar del poemario hasta ahora inédito titulado El amor me cae más mal que la primavera.

Se trata de una publicación conjunta entre editoriales independientes de Colombia, México y Venezuela, que sirvió como punto de partida para saber más sobre el poeta y disfrutar su arte. La lectura colectiva de sus versos, de manera espontánea y en ronda, despertó emociones, sonrisas, y disparó anécdotas sobre su vida y sobre el contexto de las luchas revolucionarias que aún iluminan el presente.

Como todo espacio comunitario surgido desde abajo y por fuera de la burocrática institucionalidad estatal, “el Dalton” padeció un hecho grave de persecución en el año 2014. Una jueza se valió de una ordenanza de la dictadura militar para ordenar su clausura. Sus militantes fueron hostigados por móviles policiales y el lugar padeció inspecciones arbitrarias. “Nos sentimos parte de los proyectos independientes y autogestivos que construyen a puro pulmón, que trabajan día a día por el derecho a la educación, la salud, la cultura y el trabajo digno”, explican en el Centro Cultural.

Todas las actividades que hacen son gratuitas. “Buscamos acercar herramientas culturales a quienes no cuentan con recursos para acceder a ellas, como alternativa a la falta de proyectos de vida que padece la juventud”, agregan lxs organizadorxs del espacio.

Después de aquel atropello judicial mudaron su sede a la ubicación actual, en la calle Vicente Cabello 533, en Florencio Varela. Dentro del salón comunitario se luce la Biblioteca Popular que también lleva el nombre del poeta, y que tiene su versión digital de libre acceso, donde se pueden encontrar algunos libros del salvadoreño.

Los y las participantes del Encuentro Internacional de Formación Política que se reunieron en el Dalton recorrieron, además, el centro para las infancias “El Escaramujo” y otros proyectos autogestivos que el Frente de Organizaciones en Lucha promueve en Florencio Varela.

Al caer la tarde, los debates sobre las resistencias de los pueblos se seguían nutriendo de la historia, las anécdotas y los relatos de las distintas realidades aquí y allá. El duro análisis de coyuntura fluía de mejor modo apoyado en el eco de los poemas que más temprano se habían compartido. Como ese que Roque escribió cuando ya estaba en la guerrilla, y dice:

En nombre de quienes lavan ropa ajena (y expulsan de la blancura la mugre ajena). En nombre de quienes cuidan hijos ajenos (y venden su fuerza de trabajo en forma de amor maternal y humillaciones). En nombre de quienes habitan en vivienda ajena (que ya no es vientre amable sino una tumba o cárcel). En nombre de quienes comen mendrugos ajenos (y aún los mastican con sentimiento de ladrón). En nombre de quienes viven en un país ajeno (las casas y las fábricas y los comercios y las calles y las ciudades y los pueblos y los ríos y los lagos y los volcanes y los montes son siempre de otros y por eso está allí la policía y la guardia cuidándolos contra nosotros). En nombre de quienes lo único que tienen es hambre, explotación, enfermedades, sed de justicia y de agua, persecuciones, condenas, soledad, abandono, opresión, muerte. Yo acuso a la propiedad privada de privarnos de todo.

 * Pablo Solana es autor del estudio introductorio del poemario “El amor me cae más mal que la primavera”, de reciente edición.

Grasa Guevara nació de la necesidad de fusionar dos partes de una vida que, hasta hace un tiempo, estaban escindidas: el arte y la militancia. Desde siempre, el arte fue entendido como un acto político, una herramienta capaz de generar reflexiones y abrir procesos de transformación. Sin embargo, la dimensión política del arte se encontraba en un rol secundario, sin una incidencia directa en la militancia. Fue a través de las redes sociales que comenzó a construirse un espacio donde el arte y la militancia pudieran confluir de manera orgánica, dándole forma a un lenguaje político-artístico propio.

Por Tomás Máscolo. “No se trata de pedirle al arte que sea un panfleto, pero sí de permitirnos hacer panfletos en algún lado”, sostiene Grasa Guevara. La construcción de una identidad drag con un fuerte contenido político y comunicativo permitió ampliar los límites de la escena, apostando a la generación de preguntas, imaginarios y nuevos mundos.

El arte drag, en este sentido, se presenta como una herramienta clave en la lucha contra los nuevos fascismos y la extrema derecha, trastocando las normatividades de género y desafiando las estructuras establecidas. “Una de las cosas fundamentales que debemos recuperar desde las izquierdas y los progresismos es la capacidad de crear nuestro propio mundo, la capacidad revolucionaria y subversiva de cambiar las normas que nos rodean”, afirma. Desde esta perspectiva, el drag se convierte en un acto de desobediencia civil a la normatividad de género y, más aún, en una herramienta de subversión si se incorpora una perspectiva de clase.

La intersección entre el arte drag y las ideas de izquierda también permite recuperar ciertos debates que, para algunas personas, pueden parecer “vintage”, como la construcción de una sociedad socialista. “El drag, que es un fenómeno tan contemporáneo y posmoderno, dialoga con esas viejas ideas, generando una intersección que hace que sectores de la sociedad se abran a escuchar nuevas perspectivas”, explica.

Dentro de sus referentes políticos, Grasa Guevara destaca la figura de Eva Perón, no desde una adhesión programática al proyecto peronista, sino como una mujer que experimentó violencias estructurales y, a pesar de ello, se posicionó del lado de la clase trabajadora. “Recuperar a Evita es recuperar un símbolo de identidad cultural, pero también entender en qué momento sus luchas y las mías tienen un punto de encuentro”, reflexiona. En sus espectáculos, mezcla símbolos de distintos orígenes en un collage posmoderno, donde Evita aparece de manera anecdótica dentro de un mensaje mucho más profundo. “El centro de la discusión no es Perón sí o no, sino cuáles son nuestros sueños como humanidad”.

En un mundo donde el capitalismo mercantiliza todos los aspectos de la vida, Grasa Guevara enfatiza la importancia de construir espacios colectivos de lucha. “No hay nada por fuera de la mercantilización en una sociedad donde no existen otras relaciones de producción. Pero si las herramientas que nacen en un contexto capitalista pueden ser usadas para combatir el sentido común impuesto, entonces debemos pervertirlas, transformarlas en algo que deje de oprimir”, plantea. Así, las redes sociales, pensadas para reproducir la alienación, pueden convertirse en un espacio de disputa política.

Sin embargo, advierte sobre la tensión entre arte y mercantilización, y cómo la clave para resolverla radica en que la agenda del arte drag no esté dictada por los algoritmos, sino por las luchas sociales y colectivas. “No me preocupa tanto la cantidad de seguidores que tengo, sino cómo se pueden tejer estrategias para utilizar los algoritmos en función de las luchas sociales”, aclara. En un contexto donde los neofascismos producen posverdades en entornos virtuales, es fundamental disputar esos espacios con nuevas narrativas que desafíen el status quo.

Grasa Guevara es una invitación a imaginar y accionar por un mundo más allá del capitalismo. “Lo importante es que la gente se anime a soñar con una sociedad distinta y generar las ganas de accionar para que ese sueño se transforme en materialidad”.

Fuente: La Izquierda Diario

Muestra de fotoperiodismo: “Ojos que sí la ven”.

La muestra que se compone de imágenes, vídeos y textos tomados por 49 trabajadores/as heridos/as durante las jornadas en las que se debatió en el Congreso Nacional el Decreto por la Ley Ómnibus. La muestra tiene el triple propósito de visibilizar el avasallamiento de las fuerzas represivas; reunir a quienes cubren periodísticamente en vía pública para que se conozcan y puedan reconocerse en territorio; y apoyar la continuidad de la Escuela Quinquela Martín, la única gratuita pública y nacional de fotografía.

Este  viernes 5 de abril se inaugura la muestra en la Escuela de Fotografía Maestro Quinquela del barrio de La Boca, (Don Pedro de Mendoza 1777). Adhieren: Sindicato Prensa de Buenos Aires (SIPREBA), Sindicato Prensa Bonaerense (SIPREBO), Área de estudio sobre fotografía Facultad de Ciencias Sociales UBA, Escuela Técnica N° 31 – Fotografía, Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA), Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC).

24M – Día de la Memoria por la verdad y la justicia

En 2018 Daniel Santoro, artista visual, se animó a experimentar por primera vez con la técnica litográfica en el Taller de litografía de nuestro museo. En 2021 se concretó la impresión de esta obra, donde arte y memoria son parte de un mismo proceso.

Santoro, “Hallazgo”, Litografía, 2022.

“…es una serie de imágenes sobre el final de los tiempos, sobre un nuevo comienzo tal vez, un nuevo comienzo civilizatorio. Entonces lo que queda, lo que queda de las memorias, está un poco acá metido, en el tema de las madres como los guerreros de Xian, y un descubrimiento. Los chicos escolarizados descubren esto como un pasado perdido, pero recuperado también en la memoria. Son todos los vestigios de una Plaza de Mayo que ya no pertenece al mundo al que pertenecía.”, cuenta Santoro.

En la litografía, como dice Lorena Pradal, maestra litógrafa que acompañó el proceso de producción de esta obra, al quitar el pigmento del lápiz graso sobre la piedra “queda la huella grabada en la piedra. La piedra la guarda en su memoria. O sea, confiamos en la memoria de las piedras… Un acto de devoción poética y alquímica.”

“Hay una memoria mineral, y sobre ella se imprime una memoria simbólica que me parece que es una linda alianza”, dice Santoro.

Como el rodillo sobre la piedra litográfica o como el descubrimiento de esos niños en la obra de Santoro, cada 24 de marzo se activa la memoria y la lucha de las Madres de Plaza de Mayo por la verdad y la justicia.

Para ver el video: youtube.com/@UNAOficial • Arte y litografía “Retratos de un encuentro”.

La Cárcova – UNA. @danielsantorooficial / @una.oficial / @lorenapradal

La película “LAGO ESCONDIDO, Soberanía en Juego”, llegó a RUSIA!

El documental  se presenta  -este martes- en el Festival Mundial de la Juventud que se desarrolla en Rusia  y en el que participan 20 mil jóvenes involucrados en ciencia, comunicación, cultura, trabajo social, negocios y otros ámbitos. El documental dirigido por el correntino Camilo Gómez Montero fue realizado por la productora correntina PAYÉ Cine en coproducción con Javier Morello, de la provincia de Córdoba.

https://youtu.be/0rhtMIDb4Mw?si=VWrExW58xDyqjf5V

El documental

Tiene 77 minutos de duración y narra la historia de un grupo de militantes argentinos que, llegados desde distintos rincones del país, se internan por rutas y montañas de la Patagonia, marchando contra la usurpación que realiza Joe Lewis, un multimillonario británico –la sexta fortuna de Inglaterra- que se apropió de doce mil hectáreas y de un lago de manera fraudulenta: el Lago Escondido.

Los militantes, por caminos ancestrales, lagos y montañas, deben enfrentar no solamente a las fuerzas de la naturaleza, sino además, a grupos de matones paraestatales financiados por el magnate británico, en clara inferioridad de condiciones pero insuflados de un profundo espíritu anticolonial y soberano.

El documental aborda la Séptima Marcha al Lago escondido en 2023, con una cámara que va registrando los hechos de manera directa, pero además indaga sobre oscuros intereses geopolíticos, lobbys empresariales/judiciales y complicidades de algunos sectores de la política.

El evento congrega a líderes provenientes de más de 180 países, representando todas las regiones del mundo: Europa, América, África, Oriente Medio, Asia y Oceanía.

“LAGO ESCONIDO, Soberanía en Juego” será proyectada este Martes 5 de Marzo en el Bridge Resort Hotel (Main Hall) de Sochi, a las 20hs. de Rusia y a las 14 hs. Argentina.

Visita al Atelier del Artista Argentino León Ferrari

El encuentro es en el barrio porteño de San Cristóbal. Se podrá conocer el  detrás de escena de la creación de sus obras y realizar un recorrido íntimo por sus procesos, sus deseos y afectos.

Sábados  a las 15 y a las 17hs, reservando previamente.

Recorridos: comunicacion@fundacionferrari.org

Página: fundacionferrari.org

 Entrada Bono contribución

León Ferrari (1920-2013)

Un  3 de septiembre de 1920 nace en Buenos Aires León Ferrari. Uno de los artistas visuales argentinos más importantes de las últimas décadas. Su producción estuvo orientada hacia la denuncia de los abusos de poder, la intolerancia, la crítica social y la relación del arte y la política.

https://youtu.be/hoimvEP59c0?si=xLq0ppBpHUf72xR

León Ferrari fue uno de los artistas argentinos más originales y relevantes de la historia reciente. El conjunto de su obra, su pensamiento y sus escritos lo revelan como un creador multifacético y, a la vez, como un hombre con una fuerte impronta política y gran compromiso y sensibilidad social. Reconocido entre los artistas contemporáneos más importantes del mundo, León Ferrari dedicó su vida a denunciar, con valentía, rigor y genio artístico, los daños y las consecuencias de las que han sido siempre sus mayores preocupaciones: la religión, las dictaduras, la intolerancia y la guerra.

Autodidacta, comenzó a trabajar en los años 50 con cerámica y tallas en madera, para incorporar luego diversos materiales y soportes. Posteriormente, dio inicio a las llamadas escrituras abstractas, obras que siguió realizando a lo largo de toda su carrera.

En 1965, produjo una de sus piezas más controvertidas: “La civilización occidental y cristiana”, una imagen de Cristo crucificado sobre un bombardero estadounidense, una potente denuncia de la relación existente entre religión, política y violencia en la cultura occidental.

A mediados de los años 70, Ferrari dejó la Argentina a causa de la dictadura militar y se radicó en San Pablo, Brasil, donde continuó sus experimentaciones vanguardistas en el campo de las artes visuales. Con el retorno de la democracia, en la década del 80, volvió al país y se instaló definitivamente en Buenos Aires.

Tanto en su exposición “Infiernos e idolatrías”, realizada en el Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI) durante el año 2000, como en su muestra retrospectiva de 2004, que tuvo lugar en el Centro Cultural Recoleta, recibió ataques de intolerantes ultracatólicos, que otorgaron una visibilidad inusual a su obra, hechos que generaron una intensa polémica acerca de los límites del arte.

Llevó a cabo exposiciones individuales y colectivas en los más importantes centros y eventos artísticos del mundo, como documenta de Kassel, Haus der Kulturen der Welt, (Berlín), Museo Ludwig (Colonia), Alemania; Pinacoteca do Estado, Bienal de San Pablo, Brasil; Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, España; Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Argentina; Smithsonian Institution, Washington D.C, Estados Unidos; Bienal de La Habana, Cuba, y Museo de Arte Carrillo Gil, México D.F, entre muchos otros.

En 2007, recibió el León de Oro al mejor artista en la 52° Exposición Internacional de Arte Bienal de Venecia, Italia. En 2009, realizó una exposición en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York y, en 2010, fue invitado de honor en Les Rencontres d’Arles, Francia, ocasión en la que presentó una gran retrospectiva de su obra.

Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes.