Martín Miguel de Güemes fue el general clave que frenó siete invasiones españolas en el norte argentino. Al mando de sus “Infernales”, una milicia gaucha de élite, desarrolló una guerra de guerrillas que desgastó al enemigo, permitiendo que San Martín cruzara los Andes. Murió a los 36 años, convirtiéndose en el único general argentino caído en combate. El 7 de junio de 1821, una avanzada realista en complicidad con la oligarquía salteña tomó por sorpresa la ciudad de Salta. Güemes fue emboscado y recibió un balazo por la espalda, falleciendo finalmente un 17 de junio. Se negó a negociar una rendición a cambio de atención médica y atención preferencial que le ofrecían sus enemigos, prefiriendo morir junto a su tropa.

Sus Inicios y las Invasiones Inglesas. Nacido en Salta el 8 de febrero de 1785 en una familia acomodada, ingresó al ejército a los 14 años. En 1806, durante las Invasiones Inglesas, protagonizó un hecho insólito: al mando de un grupo de caballería, tomó por asalto un barco británico encallado (el Justine) en el Río de la Plata.
La Guerra Gaucha
Tras la Revolución de Mayo, se unió al Ejército del Norte y destacó en la batalla de Suipacha. Sin embargo, su mayor aporte fue la Guerra Gaucha. Güemes comprendió que no podía vencer a los realistas en batallas convencionales, por lo que organizó al pueblo rural y a los sectores más vulnerables (gauchos e indígenas) para llevar a cabo tácticas de desgaste: ataques sorpresa, cortocircuitos de abastecimiento y retiradas rápidas.
Sus estrategias militares fueron fundamentales para la independencia, ya que mantuvieron a raya a los españoles en el Alto Perú, creando el “escudo” necesario para que José de San Martín pudiera organizar la campaña libertadora hacia Chile y Perú.
En 1815 fue elegido gobernador de Salta. Durante su gestión, eximió del pago de impuestos a los gauchos que peleaban por la patria y gravó a las familias más ricas y comerciantes de la élite salteña. Esto le ganó el amor de los sectores populares, pero el odio de la aristocracia local y de las autoridades de Buenos Aires, quienes lo veían como una amenaza a sus privilegios y poder.
La Traición y Muerte
El 7 de junio de 1821, una avanzada realista (con ayuda de políticos locales que se oponían a él) tomó por sorpresa la ciudad de Salta. Güemes fue emboscado y recibió un balazo por la espalda.
Se negó a negociar una rendición a cambio de atención médica y atención preferencial que le ofrecían sus enemigos, prefiriendo morir junto a su tropa. Pasó 10 días agonizando bajo un árbol en la Cañada de la Horqueta, hasta fallecer el 17 de junio de 1821.

