Samuel “Chiche” Gelblung, falleció este miércoles en Buenos Aires a los 82 años. Más allá de su fama, su larga trayectoria tuvo un largo período obscuro durante la última dictadura, convirtiéndose en colaboracionista y encubridor de las desapariciones forzadas, de las torturas, de los asesinatos sistemáticos y acrítico de terrorismo de estado imperante.

El abogado Pablo Llonto, sintetizó con claridad su figura.

“Si hay quienes creen que lo de Chiche es amarillismo, están equivocados. Chiche nunca fue amarillo. Fue gris, fue verde oliva, fue caqui. Fue tratante de genocidas, director de la revista Gente en la dictadura, demoledor del idioma, despiadado oportunista y su más importante servicio cultural a los argentinos ocurrió en los primeros años de la recuperada democracia cuando decidió restringir sus apariciones, escribir poco y hablar menos”