El film cuenta la historia de vida del Oscar Smith, Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza y vecino de Avellaneda que fue secuestrado el 11 de Febrero de 1977 y que aún continúa desaparecido.

Participará de la proyección  el Militante histórico del Sindicato de Luz y Fuerza, Antonio Hugo Caruso.

Este 2 de diciembre a las 16.30 horas, en el Espacio Memoria y Derechos Humanos – ex Infierno de Avellaneda.

!2 de octubre 234. Avellaneda.

Oscar Smith

Oscar Smith, se desempeñaba en febrero de 1977, como Secretario General del Gremio Luz y Fuerza – Capital Federal. Había nacido un 8 de Enero de 1932, en Villa Domínico, estaba casado y tenía dos hijas. Familiero, hincha de Independiente y peronista.

Vivía en el mismo barrio de Villa Domínico, cuando el 11 de febrero de 1977, fue secuestrado. Esa mañana salió de su casa, en el Pasaje Diamante al 5000, en su automóvil. Tomó la avenida Mitre y luego por Debenedetti. Dos autos le cortaron el paso y fue secuestrado.

El gremio de  Luz y Fuerza fue uno de los primeros objetivos de la represión de la dictadura. Así, habían decretado un despido masivo de delegados de Luz y Fuerza, y derogado las convenciones colectivas de trabajo.

El gremio fue el primero en declarar una huelga general en 1977.

Una reunión con Guillermo Suárez Mason, deja constancia de la integridad de Oscar Smith.

El militar amparado desde su impunidad, quedo descolocado cuando en la discusión, la voz de Oscar fue más alta que la suya: “A mí no me grite. Que yo puedo gritar más que usted”, le dijo. Y agregó “Ningún trabajador es responsable por los paros, por los cortes en el suministro de energía eléctrica o por la situación general de SEGBA. El que imparte las órdenes soy yo”.

En febrero de 1977, Oscar Smith, comenzó negociaciones con el Ministro de Trabajo, Gral. Horacio Tomás Liendo, y con su segundo, Gral. Américo Daer para lograr la reincorporación de los trabajadores despedidos, en principio llegaron a un acuerdo por el cual se levantaría las medidas de fuerza y se reincorporarían los trabajadores. Al parecer a un sector de las fuerzas armadas le pareció una muestra de debilidad y un “mal ejemplo”, sellando de esta forma su destino.

Según relatos de sus compañeros, en el verano de 1977, el General Roberto Viola, uno de los jerarcas del proceso, le hizo saber que saliera de circulación, porque su vida corría peligro, Oscar no hizo caso a la advertencia.

“Los hombres de Luz y Fuerza jamás tuvieron guardaespaldas. Esa ha sido una trayectoria que yo no torceré”. Oscar Smith fue tajante y no avaló la propuesta del consejo directivo de resguardar su integridad.

Porque como el dirigente que era, sus desvelos pasaban por lograr mantener las fuentes de trabajo de sus compañeros, por mantener la unidad sindical y por organizar la resistencia a la entrega y represión que se avecinaba.

Oscar Smith, fue declarado “Vecino ejemplar” de Avellaneda, una plazoleta y una calle es el homenaje de su ciudad.

El recuerdo permanente de su familia y el reconocimiento de sus compañeros y del movimiento obrero,  son el homenaje más sentido.

Porque Oscar Smith, representa un símbolo y una bandera de la militancia sindical. Por su lucha inclaudicable en la defensa de los trabajadores y la reivindicación de sus derechos. Por la exaltación permanente de la dignidad y el orgullo de pertenecer a la clase trabajadora, que mantuvo siempre, aún sabiendo del riesgo de su vida.

Raúl Espíndola