Se celebra en la fecha y es en homenaje a la primera película argumental argentina, La Revolución de Mayo, dirigida por Mario Gallo. Fue estrenada en el Teatro Ateneo de Buenos Aires el 23 de mayo de 1909.

En esta celebración no está de más recordar la importancia del sector audiovisual en nuestro país y  también sirve para reflexionar sobre el ataque del gobierno de Milei que intenta terminar con la industria y privarnos de nuestro acervo cultural.

La industria audiovisual argentina:

El cine argentino da trabajo a cientos de miles de personas por año, en forma directa o indirecta. El cine argentino es reconocido en el mundo. Son numerosos los premios que cosechó en festivales internacionales prestigiosos y  dos premios Oscar a Mejor película Extranjera más ocho nominaciones.

El cine argentino se financia a sí mismo

No hay país en el mundo que tenga una cinematografía propia sin subsidios, es decir, sin a ninguna película se le otorgan fondos del presupuesto nacional. El cine argentino se financia con fondos propios que provienen de las entradas al cine. El 10% de la entrada que se abona va para un fondo que sostiene al cine argentino. El resto proviene del 10% del precio de venta de los formatos físicos (como DVDs y Blurays) y el 25% de lo recaudado por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), a partir del gravamen a la facturación de los canales de televisión y servicios de cable (las plataformas de streaming aún no están incluidas).

El cine argentino cuenta nuestras historias desde una mirada propia

El rol del cine en nuestra soberanía cultural es enorme y necesario. ¿Qué mejor que nuestras historias sean contadas por voces argentinas? ¿Quién mejor para contar y reflejar la complejidad y las maravillas de la argentinidad que nosotros mismos? Además del mundo de la ficción, nuestro país cuenta con una gran tradición de documental: uno de los ejemplos más recientes es la producción sobre el asesinato de José Luis Cabezas, que vive en Netflix, la plataforma de streaming más grande del mundo. Sin duda nuestras historias merecen y deben ser contadas por nosotros mismos y llegar a la mayor cantidad de gente posible.

Fuente: El Destape