Estos comercios cerrados en los últimos 18 meses representan entre 10.000 y 15.000 empleos perdidos. Además, el consumo de pan cayó un 55% en los últimos dos años, y el de pastelería un 80%. Las principales causas son la suba de los costos de producción, como la harina y la energía, sumado a la caída drástica del consumo de pan y pastelería.

Es determinante la fuerte suba en los costos, sobre todo en los servicios, en algunos casos las boletas de luz llegaron con un valor superior de casi medio millón de pesos.

“Nosotros somos los que más energía usamos, más impuestos pagamos y más personal utilizamos. Somos los más castigados en este momento”, dijo Martín Pinto, presidente del Centro de Panaderos.