En la jerga del zurdaje ultrarrevolucionario el peronismo se describe como un movimiento reformista, esto es, uno que pretende reformar el sistema capitalista y no abolirlo. El troscaje pelosucio lanza esto como una acusación, pero el propio peronismo declara en sus principios que es todo cierto. Y así empieza esta divertida notita de verano sobre filosofía política. El peronismo no es socialista porque no quiere abolir el sistema capitalista y tampoco es liberal porque no piensa permitir que el capital haga lo que quiera.

¿Qué propone el peronismo? Pues fomentar la actividad privada con inversión de capital —fundamentalmente en la industria, porque esta genera puestos de trabajo y valor agregado— regulando asimismo esa actividad en beneficio de la totalidad, no de una clase social únicamente.
La totalidad es la comunidad, el peronismo es un movimiento comunitario. Y al serlo, no reconoce clase social alguna. El peronismo reconoce la comunidad, la organiza y pone el cúmulo de la riqueza producida en sus manos mediante las organizaciones libres del pueblo.
He ahí la finalidad social del capital, la que algunos no logran comprender porque están encerrados en la dicotomía izquierda/estatismo y derecha/privatismo. Las mentes mediocres de los zurdos y los diestros solo conciben estatizarlo o privatizarlo todo.
La mente del peronista es más sofisticada y comprende que el inversor debe ser incentivado por el rédito económico, pero también entiende que nadie debe quedar al costado del camino.
De aquí se desprende, finalmente, la tercera posición nacional justicialista que no es de derecha, no es de izquierda ni es de centro: es de la totalidad del pueblo más allá de disquisiciones ideológicas propias de los intelectuales pancita llena.
El peronismo es, como se ve, el santo grial de la política. Es lo que el hombre viene buscando hace siglos y solo el argentino logró encontrar.
Argentino: no pierda su tiempo en discusiones de liberales y marxistas, esos son importados. Ud. ya tiene la respuesta inscrita en su propia cultura nacional.
Fuente: Hegemonia/Facebook

