La movilización fue masiva frente al Congreso Nacional pero hubo replicas también multitudinarias en las principales ciudades del interior. En la ciudad de Buenos Aires tanto la Policía de la Ciudad como la Federal salieron a “cazar” indiscriminadamente a personas que habían asistido a rechazar la esclavista reforma impulsada por el Gobierno nacional. También hubo infiltrados que a metros del cordón policial preparaban y arrojaban bombas molotov, ante la indiferencia de la policía. Hubo más de 20 detenidos. La represión es parte del plan de ajuste y precarización contra la clase trabajadora.