Beatriz Leonor Perosio era psicóloga y militante popular. El 8 de agosto de 1978, agentes de la policía la secuestraron y, según testimonios de sobrevivientes del terrorismo de Estado, Beatriz permaneció detenida en el centro clandestino “El Vesubio”, en la localidad bonaerense de La Matanza. En su homenaje, cada 8 de agosto se conmemora el Día Nacional del Psicólogo y la Psicóloga Víctima del Terrorismo de Estado, en memoria de las y los profesionales de la salud mental detenidos-desaparecidos por las fuerzas de la última dictadura cívico-militar en nuestro país.

Fuente: Derechos Humanos PBA

La Federación de Psicólogas y Psicólogos de la República Argentina (FEPRA) adhirió a la fecha y expresaron en un comunicado.

“Conmemoramos el Día Nacional del/la Psicólogo/a Víctima del Terrorismo de Estado en Argentina en recuerdo del 8 de agosto de 1978, fecha en la cual la Psicóloga Beatriz Perosio,  Presidenta de APBA y primera Presidenta de FePRA, fue secuestrada, torturada y desaparecida por la Dictadura Cívico Militar en nuestro país.

Beatriz Perosio es reconocida por su militancia política y gremial, su postura personal y profesional en la defensa irrestricta de los derechos humanos, y por la concepción de la Psicología en tanto práctica participativa e involucrada con la realidad; asumiendo en ese marco nuestra  identidad de trabajadoras y trabajadores de la Salud Mental.

Es una fecha de reivindicación de todas/os las/os psicólogas/os y estudiantes de psicología que se comprometieron como agentes de transformación social, y por eso mismo fueron perseguidxs, detenidxs, desaparecidxs o exiliadxs durante el terrorismo de estado.

En 2024, presenciamos con alarma y repudiamos enfáticamente el corrimiento del Estado como garante de derechos, su posicionamiento reivindicatorio de los delitos de Lesa Humanidad, el despliegue de los discursos de odio y la incitación a prácticas violentas;  implicando todo esto una ruptura con la continuidad de las políticas de derechos humanos, en tanto políticas de Estado, conquistadas en años anteriores; e instalando una metodología de vulneración sistemática del sistema democrático.

Ante esto consideramos nuestra responsabilidad como trabajadoras y trabajadores de la salud atravesada/os por el compromiso ético y político, no sólo persistir en el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia sino también sostener la concepción de Salud Mental en el marco del paradigma de los DDHH en clave colectiva, reivindicando la transformación social en un marco de derecho”.