El juez federal de Mar del Plata Alfredo López fue destituido por publicaciones personales realizadas en X, sin que se demostrara que hubiera discriminado a alguien mediante sus fallos o abusado de su cargo. La ofensiva fue impulsada por la DAIA, el Foro Argentino contra el Antisemitismo y la Fundación Apolo. El jury analizó 15 mensajes en los que López criticaba al sionismo y a Israel, pero también utilizaba expresiones polémicas y preguntaba a quiénes eran leales los judíos residentes en Argentina.
Sus palabras pueden discutirse y cuestionarse. Sin embargo, una pregunta o una opinión publicada fuera del juzgado no equivale automáticamente a una conducta discriminatoria dentro de la Justicia.
López tenía derecho a expresarse, criticar a Israel y denunciar lo que considera un genocidio en Gaza. De hecho también se había expresado contra el Kirchnerismo calificándolo de una asociación ilícita. Si alguna frase excedió esos límites, existían sanciones disciplinarias menos extremas. Pero eligieron la máxima pena: quitarle definitivamente el cargo.
El caso deja un precedente preocupante: organizaciones alineadas con Israel lograron que una disputa política e ideológica terminara con la expulsión de un juez, sin probar parcialidad en sus sentencias. Criticar al sionismo no es atacar al pueblo judío. Y convertir publicaciones personales en motivo suficiente para destituir a un magistrado constituye una medida desproporcionada que amenaza la libertad de expresión dentro de la Argentina.
Fuente: Es de Argentino / Facebbok

