Axel Kicillof, ante la pregunta de un periodista evitó condenar al estado de Israel por el continuo genocidio en Gaza. A pesar de la creciente injerencia del estado israelí en el país y la convivencia de las posiciones de Milei con Netanyahu son casi nulas las expresiones del peronismo ante un fenómeno que mantiene movilizado al mundo.Días atrás, Wado de Pedro intentó justificar los convenios que, durante su gestión como ministro del Interior, Argentina firmó con Mekorot, la empresa estatal israelí de aguas. Su argumento fue que se trataba de “otro contexto” y que no era el mismo Israel ni el mismo Netanyahu que hoy lleva adelante la ofensiva sobre Gaza.

Pero la historia de Palestina no comenzó con Benjamin Netanyahu. La ocupación, la expulsión y las masacres contra el pueblo palestino tienen décadas de historia. En 1948, con la creación del Estado de Israel, fueron expulsados cientos de miles de personas de sus tierras. Desde entonces se sucedieron ocupación territorial, desplazamientos, ataques y políticas de segregación que atravesaron distintos gobiernos israelíes.

Y Mekorot tampoco apareció ayer. La empresa es señalada por organizaciones de derechos humanos por su papel en el control y la distribución desigual del agua en los territorios palestinos ocupados. Amnistía Internacional documentó que Mekorot explota pozos y manantiales en Cisjordania para abastecer a Israel y a asentamientos israelíes, mientras las autoridades israelíes controlan el volumen de agua disponible para las comunidades palestinas.

La propia Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) advirtió en una carta a De Pedro que Mekorot había sido señalada por organismos de Naciones Unidas y relatores especiales por su presunta complicidad con violaciones de derechos humanos y por beneficiarse de la ocupación israelí de Palestina.

En Argentina, organizaciones ambientales, sociales, de derechos humanos y de solidaridad con Palestina conformaron la campaña Fuera Mekorot y denunciaron los acuerdos por considerar que ponen en juego la soberanía sobre un recurso estratégico: el agua.

Fuente: ANred