En la Secretaría que dirige Claudio Yacoy, días pasados, se realizó una charla con Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes del trágico episodio conocido como “La Noche de los Lápices “y que fue parte del genocidio perpetrado por la dictadura cívico-militar-eclesiástica ocurrida en 1976. El conversatorio fue organizado por la Juventud de Liberación Nacional y la participación de juventudes de distintas organizaciones.  

Pablo Díaz consideró que la historia de él y sus compañeros de la noche de los lápices fue una historia de amor de adolescentes “nuestra historia de vida fueron tres años (73/76), la mayoría estábamos en el 3° año del secundario” y se preguntó: “¿Qué hicimos en esos años para ser tan peligrosos para la dictadura?”. Pablo contó que nacieron en la política en las mediaciones de la calle 10 y 40 de La Plata. Por ahí se reunían sus hermanos más grandes que se encontraban en un viejo almacén llamado Tortola que tenía bar; pero también pasaban a verlos por la Universidad Nacional de La Plata y veían carteles, listas electorales de los Centros de Estudiantes.

La mayoría de los nueve amigos iban a distintas escuelas públicas: nacionales, técnicas, etc; pero Pablo Díaz pertenecía a una familia de clase media alta, católica y con una estrecha relación con el Arzobispado de La Plata, así que fue inscripto en un colegio privado católico. Igualmente los amigos se encontraban.

“Y entonces nos preguntamos, recordó Pablo: ¿y si nosotros  pedimos Centros de Estudiantes Secundarios?, y ahí empezó todo -relató Díaz- hicimos un petitorio a la Dirección General de Escuelas”. Como la respuesta fue positiva pero con restricciones ridículas, como que los directores de las escuelas fueran los presidentes de los centros, entre otras, los estudiantes salieron a la calle en 1973.

“A mis padres los llamaron de mi colegio y le pidieron que me sacaran, así que fui a un colegio de expulsados y repetidores, llamado La Legión”.  

En el año 1974 pasó algo, según Pablo, que les incrementó la sensibilidad social: “hubo una migración Paraguaya, Boliviana y Peruana que se radicó en en asentamientos en las periferias de La Plata… y nosotros, clase media, centro urbano… descubrimos la pobreza… tuvimos contacto con una realidad que desconocíamos: casas de madera, pisos de tierra, un pozo en el fondo como baño”

Se reunieron durante el año 1975 con la Coordinadora de Estudiantes Secundarios y de Escuelas nocturnas Técnicas de zonas como Berisso y Ensenada. Y después comienza la lucha por el Boleto estudiantil: “10.000 estudiantes salimos a la calle  y nos reprimieron “. Según Pablo Diaz, la lucha por el boleto era una causa de sensibilidad social, amor y justicia social. Era una lucha solidaria para con los compañeros que ya no podían ni siquiera ir a la Escuela pública.  Esa lucha dio resultado y se consiguió el Boleto Estudiantil”.  

En 1976 viene el golpe militar y a partir del 16 de setiembre los 10 compañeros militantes estudiantiles más expuestos de la zona son secuestrados y llevados a distintos centros clandestinos de detención, entre los que se encontraban: Arana, Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes, Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires y distintas Comisarías.

Pablo Díaz estuvo junto a Claudia Falcone en el Pozo de Banfield. Pablo pasó allí 100 días y dice que se enamoró de Claudia. Los detenidos estaban a oscuras, desnudos y mal alimentados. Los padres de los jóvenes  hicieron las denuncias y los pedidos de Habeas Corpus pero las respuestas siempre eran “que no estaban detenidos”.

Pablo fue uno de los 4 detenidos-desaparecidos que fue pasado a disposición del Poder Ejecutivo. Su padre fue llamado por el Obispo de La Plata que le indicó un domicilio donde ir, allí se encontró con un Coronel al que le tuvo que ceder propiedades y campos.  Y reconoce Pablo Díaz: “mi padre pagó por mí como si fuera un secuestro extorsivo”. En 1977 Pablo aparece en la Unidad 9 de La Plata, donde se entera a través de su hermana, que Claudia no había aparecido.

Este caso es una muestra más de que la dictadura de 1976 fue una dictadura cívico, militar y eclesiástica.