El viernes 18 de noviembre de 2022, alrededor de las 21:30, Hilda Salas estaba tomando mate con su hija María, mientras su nieta de 6 años y su biznieto de 2 jugaban con sus tíos Marcelo y Sergio en su casa en Moreno. Sergio y Marcelo fueron, junto a los chicos, a un kiosko a una cuadra y media, donde compraron una botella de cerveza y helados. En el trayecto, vieron en una esquina a dos vecinos, un conocido “transa” del barrio, Cristian Salguero, y Lucas Caldevilla, policía de Caballería de la PBA, que los miraron mal e hicieron gestos amenazantes.

Los muchachos volvieron a su casa. Sergio entró a poner la botella en la heladera, mientras Marcelo se quedaba afuera con los nenes. En ese momento aparecieron Lucas, Cristian y un tercer hombre que no conocían. El policía empujó y le pegó en la cara a Marcelo, mientras todos gritaban. Cuando Sergio salió, alertado por los gritos, el policía dio la orden: “Matalo, por rastrero”. Salguero disparó el arma que portaba. Cuatro disparos impactaron en Sergio, que cayó herido al mismo tiempo que su madre y su hermana salían a la vereda.
A lo largo de casi cuatro años, la familia Bogarín luchó por justicia. Lograron que se detuviera al policía Caldevilla, pero pronto la justicia lo benefició con un arresto domiciliario. Salguero nunca fue encontrado y sigue prófugo hasta el día de hoy.
La causa fue rápidamente elevada a juicio, pero en tres oportunidades se postergó el inicio del juicio oral y público. Finalmente, este año, empezaron las audiencias, y hoy, gracias al testimonio de familiares, vecinos y vecinas, el sargento Lucas Caldevilla fue condenado como coautor material penalmente responsable del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego a la pena de 16 años de prisión.
Celebramos que el juicio culminara con la condena por homicidio agravado, como correspondía, pero exigimos que la pena sea de EFECTIVO CUMPLIMIENTO YA.
NADA DE DOMICILIARIA AL GATILLO FACIL
Fuente: Correpi Organización

