Chicas en Tecnología realizó una nueva edición del festival gratuito de tecnología para adolescentes y jóvenes de 13 a 23 años. Hubo un HackaPUMM durante toda la jornada, charlas con mujeres referentes de la industria, labs y un streaming para toda América Latina. Hasta Lali dejó un mensaje para apoyar que todas las participantes activaran el “modo creadora”

Cuando el festival PUMM (Programando Un Mundo Mejor) cerró sus puertas, 1500 chicas habían pasado por C Art Media o fueron parte del festival por streaming desde toda América Latina. Fue una nueva acción de Chicas En Tecnología (CET) orientada a fomentar las vocaciones STEM desde la adolescencia y acortar la brecha de género en un mundo tradicionalmente masculino: solo el 36% de las personas que trabajan en empresas tecnológicas en la actualidad y solo el 20% de quienes lideran son mujeres, pero las nuevas generaciones vienen a transformarlo.
“Cuando trabajamos con un problema con impacto tenemos que mirar cómo ese fenómeno se articula con los actores, sus realidades y sus entornos”, destacó LucÍa Mauritzen, directora ejecutiva de CET. Esa búsqueda estuvo presente durante todo el festival y su actividad estrella: el HackaPUMM, en el que seis grupos de jóvenes desarrollaron soluciones digitales a problemáticas como el acceso a prestaciones de salud, la presencia de microplásticos en cosméticos, las dificultades de acceso a información de personas con discapacidad o la conexión comunitaria con comedores.
En 2025, 6 de cada 10 chicas y chicos no aprobaron las pruebas PISA en lectoescritura. Esa situación es a la que busca responder EduZOO, el proyecto ganador de HackaPUMM. Cinco jóvenes y sus mentoras desarrollaron una plataforma que refuerza el aprendizaje guiado a través de actividades lúdicas, de forma gratuita y disponible de forma online 24/7. “Cuando un chico aprende a leer, se tiende un puente. Lo que queremos con EduZOO es que cada chico y chica sea capaz de cruzar este puente y aprender, letra por letra, a construirlo”, convocó Mía, una de las integrantes. El desarrollo de esta iniciativa es una muestra de que el festival logró que cada participante estuviera en “modo creadora” durante toda la jornada.

Activar el Modo Creadora
“Quiero preguntarles si alguna vez pensaron que una idea de ustedes podría romperla y cambiar el mundo”, preguntó Lali desde un mensaje sorpresa que se vio en el stream y en todas las pantallas del evento. La artista dejó un saludo para impulsar a que cada participante confiara en sus ganas de crear. “En tecnología hay muy pocas mujeres, y ni hablar en puestos de liderazgo, solo 2 de cada 10. Este mensaje es para mandarles toda la garra para este camino que van a emprender”, enfatizó.
Todo el encuentro se trató de eso: hacer, no solo de mirar. Hubo labs de creación, charlas de chicas para chicas y talleres donde especialistas aportaron ideas para la creación tecnológica. Aprendieron a detectar un problema o necesidad, construir una herramienta para modificarlo y lanzarla. Hubo quienes escribieron su primera línea de código y quienes terminaron el día con un robot armado por sus propias manos. Las actividades estaban pensadas para todos los niveles, así que muchas llegaron sin experiencia previa y se fueron con un proyecto en la mochila.
“PUMM puede funcionar como un gran comienzo para muchas chicas, que quizás descubrieron algo que les va a interesar para el resto de su vida. A mí me hubiera encantado tener un proyecto así cuando empecé, sacarme las dudas y llevarme un proyecto concreto”, recalcó Valen Werle, streamer, estudiante avanzada de ingeniería informática y una de las host del festival. “Es súper inspirador ver a chicas que se involucran en cosas que piensan que están mal y buscar tecnología para solucionarlas”, reflexionó Valentina Francesch, estudiante de ingeniería informática, integrante de la Comunidad CET y también host del encuentro.
Como PUMM también es una oportunidad para encontrarse e inspirarse, en la feria de proyectos 9 grupos de estudiantes mostraron desarrollos propios pensados para transformar situaciones de su entorno. Las experiencias inmersivas, con más de 15 desafíos participativos de organizaciones, universidades y empresas, también captaron la atención de las chicas, al igual que los robots que recorrieron todo el C Art Media para saludar a las participantes. También hubo lugar para el mundo adulto, porque el lab “Diseñá propuestas educativas con IA” reunió a docentes y profesionales de la educación, y 26 escuelas llegaron con sus grupos de estudiantes.
Un mundo mejor desde ahora
El festival apunta adolescentes y jóvenes de 13 a 23 años porque es el momento donde suelen definirse las vocaciones, lo que se vuelve una oportunidad para que las amantes de la tecnología vean que esa pasión puede ser una profesión, y así acortar la brecha de género en el sector.
El relevamiento “Paridad en Código”, que Chicas en Tecnología realizó a 50 empresas tecnológicas de Argentina, muestra que las mujeres son el 36% de quienes trabajan en ellas y que se concentran en áreas como administración, recursos humanos, diseño y gestión de proyectos. Solo el 20% de quienes ocupan roles de liderazgo son mujeres.
La presencia de mujeres en tecnología se achica en los roles de desarrollo y de datos, y todavía más en los de liderazgo técnico. En las empresas grandes, apenas el 20% de los cargos directivos está en manos de mujeres, aunque el 76% de las trabajadoras tiene formación universitaria o de posgrado, frente al 54% de los varones. El estudio también registra que nueve de cada diez empresas consideran que no hay desigualdad salarial por género en su organización, mientras que las estimaciones externas ubican la brecha entre el 17% y el 20%.
El PUMM se organizó junto a Fundación Cimientos y Enseñá por Argentina, en el marco del proyecto “Fortaleciendo la trayectoria en STEM de mujeres jóvenes de Argentina”, cofinanciado por la Unión Europea. Escuelas, universidades, organizaciones sociales y empresas del sector participaron como aliadas para que las próximas creadoras de tecnología de la región conozcan la industria desde adentro. Y desde ahora.
Fuente: Chicas en Tecnología

