El excampeón mundial murió este 14 de octubre a los 59 años. Castro se descompensó en el Bingo de Morón -de la provincia de Buenos Aires- mientras se encontraba junto a su hija y su ex pareja. Sufrió un edema agudo de pulmón a raíz de una falla cardíaca / infarto, en un cuadro vinculado también a su condición diabética. Jorge “Locomotora” Castro nació en Caleta Olivia el 18 de agosto de 1967, fue una de las máximas figuras del boxeo argentino, logrando el título mundial de los medianos de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en 1994 y protagonizando la histórica victoria por nocaut ante John David Jackson en Monterrey. En los últimos años, su sentido de clase lo llevó a destacarse por su labor solidaria impulsando y atendiendo distintos comedores comunitarios, ante la miseria que padecen los sectores populares. Estaba a cargo de cuatro comedores propios, asistía a otros 14 centros y más de 10 mil argentinos  allí tenían alimento.

“Todo inició en 2021, en plena pandemia”, cuando el ex campeón mundial abrió su gimnasio en Temperley junto a su hija Quimey para armar una olla popular que terminó alimentando a “más de 10.000 personas”. Con el tiempo, esa trinchera se convirtió en un escudo colosal de “4 comedores propios y 14 centros asistidos” en el conurbano bonaerense, donde el “Roña batalló cuerpo a cuerpo contra el hambre, plantándose como un salvavidas humano para miles de chicos y abuelos sumergidos en la lona del olvido”.

Esta titánica cruzada solidaria nacía de su propia sangre: el ídolo venía de la “pobreza absoluta en Caleta Olivia, Santa Cruz”, donde de niño sufrió desnutrición, esquiló campos y lustró botas para sobrevivir al frío más crudo. “Yo pasé frío y hambre, a mí no me la cuenta ningún político”, rugía con el corazón en la mano quien cambió los golpes de la vida por la gloria eterna. No peleaba por los aplausos; peleaba porque recordaba perfectamente el dolor de tener la panza vacía en el sur del país.

Su labor humana sufrió el desinterés del gobierno nacional, del cual no recibía ningún tipo de asistencia, si la recibía del Estado de la Provincia de Buenos Aires, el Municipio de la Matanza, algunas empresas y particulares solidarios con su aporte.

Hoy, tras su trágica y repentina partida este “14 de octubre de 2026” a los 59 años, el alma de los argentinos llora a su guerrero más noble. Se apagó el motor de la Locomotora, pero las ollas que encendió quedan brillando como antorchas de dignidad en el barro. Su victoria definitiva no fue con guantes dorados arriba de un ring, sino en el pecho de un pueblo agradecido que jamás olvidará al campeón de los invisibles, el hombre que hasta su último suspiro dio la vida por los suyos.

Fuente: Portal de Noticias Argentinas