El Sistema Riachuelo fue finalizado en 2023 durante la gestión anterior. Lo que quedaba era la etapa de puesta en marcha, un período técnico de seis meses para comprobar que todo funcione correctamente. Eso se llama “operación conjunta” y es estándar en obras de esta magnitud. Ellos mismos generaron la deuda que demoró la puesta en marcha.  El gobierno actual no le pagó a la empresa constructora, incumpliendo el contrato. Esa deuda generada por Milei es la única razón por la que se demoró la activación. Ahora pagan porque están obligados por la Causa Mendoza, un fallo judicial de la Corte que los puso contra la pared. Paralizaron más de 200 obras en todo el país.

No solo no pusieron en marcha nuevas obras, sino que frenaron cientos en la Provincia de Buenos Aires y el AMBA.

En Tigre, San Fernando, Morón, Avellaneda y muchos otros distritos, se suspendieron proyectos claves para extender agua y cloacas.

 El Plan Quinquenal de AySA quedó tirado. Adorni miente sobre la transparencia.

Bajo la gestión de Malena Galmarini, AySA obtuvo:

 • 1° lugar en la Agencia de Acceso a la Información Pública

 • 1° lugar en transparencia según CIPPEC

 • 1° lugar en el Registro de Transparencia Empresarial de la Oficina Anticorrupción

 • Todas las auditorías —incluidas las de esta gestión— fueron aprobadas.

 • El sitio de transparencia de obras (obras.aysa.com.ar) fue dado de baja por este gobierno.

 *Privatizar AySA es el verdadero objetivo. Quieren instalar el fracaso para legitimar la privatización.

 • Privatizar el agua significa:  • Tarifazos. /  • Segmentación arbitraria. /  • Cortes de servicio. / • Comercializar un derecho humano básico.

*Gastaron $50.000 millones en despidos y retiros voluntarios.*

 • Mientras frenan obras, usan el presupuesto de AySA para despedir personal.

Eso equivale a 50 millones de dólares que no fueron a obras ni a mejorar el servicio.

¿Dónde está esa “eficiencia” de la que hablan?

El anuncio es humo. Y tarde.

 El Sistema Riachuelo no lo activan por convicción, lo activan por miedo al juicio.

No hay épica ni gestión: hay torpeza, improvisación y marketing trucho.