La protesta de efectivos policiales en Rosario ha abierto una crisis inesperada en uno de los pilares fundamentales del gobierno de Maximiliano Pullaro: su política de “mano dura” y fortalecimiento de las fuerzas represivas.

Rosa D’Alesio / @rosaquiara. El ajuste estalla en el corazón de la represión. Como señala en su cuenta de X Octavio Crivaro, dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) en el Frente de Izquierda: “La crisis policial en Rosario es una expresión laberíntica del fracaso del ajuste mileísta de Pullaro. La línea de sueldos de hambre contra maestras, enfermeras y médicos, hoy estalla en el corazón de la mano dura del gobernador, la policía represora y corrupta”.
La crisis policial en Rosario es una expresión laberíntica del fracaso del ajuste mileísta de Pullaro. La línea de sueldos de hambre contra maestras, enfermeras y médicos hoy estalla en el corazón de la mano dura del gobernador, la policía represora y corrupta.
— Octavio Crivaro (@OctavioCrivaro)
Esta protesta policial es, a su modo, expresión de la crisis de la agenda de ajuste brutal implementada por Pullaro, que ahora genera una crisis en su propia línea de flotación. El mismo gobernador que empoderó a estas fuerzas represivas -las mismas que han reprimido a docentes y portuarios cuando reclamaron por sus derechos- se muestra ahora confrontado con ellas, aunque seguramente será más tolerante con estos represores que con los trabajadores estatales que cobran salarios por debajo de la canasta básica.
Una crisis de gravedad
La política de ajuste había generado una crisis significativa desde el inicio de su mandato, que Pullaro parecía haber superado momentáneamente con el desembarco de tropas federales y complejas negociaciones con la propia policía. Sin embargo, este nuevo conflicto abre una brecha en uno de los ejes centrales de su gobierno.
Frente a esta situación, surgen posicionamientos confusos, como el de Ciudad Futura, que intenta presentar a los policías como “trabajadores”. Esta visión es profundamente errónea. Estas fuerzas represivas, más allá de los haberes paupérrimos que perciben, no tienen nada que ver con la clase trabajadora. Por el contrario, son el brazo armado del Estado, nacional o provincial.
La naturaleza represiva de la policía
La evidencia es contundente: cada miércoles vemos a fuerzas federales o de la Ciudad reprimiendo brutalmente a jubilados que perciben haberes muy por debajo de la canasta básica. Ataques que ningún trabajador realizaría contra adultos mayores.
Aunque esta crisis es expresión de la política de ajuste económico del gobernador, es un error considerarla una lucha comparable a la de enfermeras, trabajadores estatales o médicos de hospitales públicos. Se trata de una fuerza que no ha tenido problemas en reprimir a docentes, portuarios, familias sin techo, asistentes a los estadios todos los fines de semana, e incluso a los propios familiares de policías, como ocurrió días atrás. No es solo el rol represor de la Policía lo impugnable, sino la diaria estigmatización de la juventud en los barrios populares y el público involucramiento en el narcotráfico en Santa Fe.
Un llamado a la intervención de la clase trabajadora
Esta crisis que se abre para el gobierno de Pullaro y su política de ajuste, simultánea a una importante marcha de trabajadores en Rosario, debe ser leída por los trabajadores como una señal para intervenir con sus propios reclamos. Es crucial no ceder a la visión confusa que presenta a los policías como “trabajadores uniformados”. La verdadera salida a la crisis pasa por la organización independiente de la clase trabajadora, enfrentando tanto el ajuste económico como el aparato represivo que intenta disciplinarla.
Fuente: La Izquierda Diario

