El exministro Julio De Vido fue internado de urgencia este 1 de abril tras sufrir una arritmia en el penal de Ezeiza, donde se encuentra prisionero. Julio de Vido es la nueva  víctima del hostigamiento de la derecha siniestra contra dirigentes y militantes del peronismo. Su vida está en peligro. Genera pena y espanto la injusticia, pero más pena y espanto provoca el silencio y la desidia de la dirigencia peronista. Salvo, contadas excepciones, no hay voces, no  hay denuncias, no hay movilización. Con estas actitudes que decepcionan, tampoco nada se puede esperar de ellos para poder enfrentar a los opresores y poder cambiar nuestra penosa situación. Su entorno vincula su estado de salud con las condiciones carcelarias y ha solicitado previamente la prisión domiciliaria debido a sus patologías crónicas y su edad.

Fernando Esteche compartió su sentimiento sobre el estado de Julio

“Trasladado de urgencia, anoche, aunque con una parsimonia que espanta, a un sanatorio de complejidad cardiovascular, permanece en terapia intensiva”.

“Julio carga en el pecho una herida seria, de esas que no se ven pero se meten en el latido como advertencia. Su afección cardíaca no es una boludez, es un llamado urgente, un filo que, si no fue atendido a tiempo, puede dejar marcas hondas, cicatrices que no perdonan. El corazón, exige cuidado, presencia, decisión. Lali, su compañera, con furiosa y amorosa urgencia construyó posibilidades ante la desidia de quienes lo tienen prisionero”.

“Pero no hablamos de cualquier corazón. El de Julio es generoso, sí, de esos que se abren sin cálculo, que abrigan al otro aun en la intemperie. Sé de qué hablo. Y es fuerte también, curtido en las batallas cotidianas, en la dignidad de no aflojar cuando la cosa viene brava. Hay en él una reserva de coraje que no se rinde fácil, una terquedad noble que pelea por seguir latiendo con sentido”. Anoche tarde Lali me contó que lo pudo ver unos minutos, “lo vi muy fuerte”.”.

Raúl Espíndola / Agenda del Sur