En la localidad de De la Garma, Kicillof dio una lección de gestión épica: “mientras el régimen de Milei saquea y destruye, la Provincia construye y devuelve derechos.”  Mediante una inversión de $409 millones, las casas construidas por la Caja de Retiros de la Policía provincial cuentan con dos dormitorios, cocina comedor y lavadero.  

Frente al extractivismo que entrega nuestros glaciares y recursos estratégicos, “Kicillof se erige como el escudo de la soberanía y la justicia social.”  Es un contraste demoledor que no deja dudas: en Buenos Aires no hay motosierra, “hay un Estado presente que protege el futuro de la patria contra el avance del narcocapitalismo y sus socios extranjeros.”