Esta semana se concretó la privatización de Transener, la mayor transportadora de electricidad del país por U$S 356 millones. Los compradores fueron el grupo Neuss, ligado a Santiago Caputo, que en apenas un año se hicieron de 3 represas, empresas de distribución de electricidad en el NOA, Transener y van por la Hidrovía del Paraná. Milei vende las joyas de la abuela para pagarle al FMI.

Por Julio Pérez / @Juliomp25. En un nuevo capítulo de privatización de sectores estratégicos, el gobierno de Milei consumó la entrega del sistema eléctrico nacional a un grupo empresario estrechamente vinculado a su asesor, Santiago Caputo. El Grupo Neuss, que pasó de vender gaseosas a controlar la red de alta tensión más extensa del país, es el nuevo rostro del “capitalismo de amigos” libertario. ¿El objetivo de este remate de la soberanía? Recaudar dólares para garantizar el pago de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La privatización de Transener: pérdida de soberanía
Mediante la Resolución 673 del Ministerio de Economía, el Gobierno oficializó la adjudicación de la participación estatal en Citelec —la sociedad que controla Transener— a las firmas Edison Energía y Genneia por U$S 356 millones, un 70% por encima de la tasación oficial.
Transener no es una empresa más: opera la red troncal de alta tensión que conecta a casi todo el territorio argentino. Es una pieza central de la infraestructura energética nacional que hasta hoy contaba con la participación del Estado y el control operativo del Grupo Pampa Energía (encabezado por Marcelo Mindlin). Su privatización total representa la pérdida absoluta del control estratégico sobre cómo se transporta la energía en el país.
Detrás de Edison Energía operan los hermanos Juan y Patricio Neuss, junto a Rubén Cherñajovsky y Luis Galli (vinculados al Grupo Newsan). La familia Neuss, cuya fortuna se originó en el negocio de las sodas y jugos en el conurbano bonaerense, experimentó un salto extraordinario desde la llegada de La Libertad Avanza a la Casa Rosada.
Los hermanos Neuss mantienen una relación personal desde la infancia con Santiago Caputo, el principal armador político de Javier Milei.
Además, el grupo mantiene estrechos vínculos con la Fundación Faro, señalada en diversos ámbitos como la principal caja de financiamiento de la maquinaria política libertaria.
Gracias a este amiguismo explícito, el holding ya venía acumulando adjudicaciones clave: se quedaron con las represas hidroeléctricas Alicurá (Río Negro y Neuquén) y Cerros Colorados (Neuquén), además de adquirir la generadora Potrerillos en Mendoza.
Dólares para el Fondo, tarifazos para el pueblo trabajador
Mientras las familias trabajadoras sufren tarifazos impagables, el Gobierno rifa los activos estratégicos de la Nación. Los U$S 356 millones obtenidos por la entrega de Transener no se destinarán a mejorar el servicio, evitar cortes de luz o reinvertir en el país, sino que irán a parar a la misma canilla de siempre: el pago de los vencimientos de deuda con el FMI.
La privatización de la energía funciona, en los hechos, como un mecanismo de extracción de riquezas diseñado para satisfacer a los acreedores externos, con negociados de por medio donde el Gobierno garantiza tarifas a los compradores. Se liquida el patrimonio público para juntar divisas y cumplir con los dictados de Washington.
La estratégica Hidrovía del Paraná: ¿el próximo gran botín?
Este entramado de empresarios y funcionarios ya apunta a la logística nacional. El nuevo foco de disputa es la Hidrovía del Paraná, la arteria principal por donde sale la enorme mayoría de las exportaciones argentinas y fuente de enormes recursos para las economías locales.
El Gobierno impulsa la privatización del dragado y balizamiento de esta vía navegable por un período de 25 años. Se trata de un negocio colosal que asegura ingresos de entre U$S 200 y 300 millones anuales, totalizando cerca de US$ 7.000 millones durante toda la concesión.
El Grupo Neuss ya se posiciona para quedarse con este negocio, en una compulsa donde también figuran otros empresarios de peso como Juan Ondarcuhu (con fuertes intereses en las terminales de Rosario) y Gustavo Elías (referente del puerto de Bahía Blanca). Este último, de hecho, ya está siendo mencionado para desembarcar en la administración privada del puerto de Tierra del Fuego, evidenciando un plan sistemático para entregar el control de los puertos y ríos a manos del gran capital.
El modelo de La Libertad Avanza queda completamente expuesto: mientras recorta derechos laborales y jubilaciones, orquesta un festival de privatizaciones a la medida de la verdadera casta empresarial y financiera. Entregando nuestros bienes comunes naturales y sectores estratégicos, un saqueo a pedido del FMI.
Fuente: La Izquierda Diario

