La hija de Rodolfo Walsh y reconocida dirigente del Frente de Izquierda murió -a los 74 años, este jueves por la mañana- tras sufrir una serie de complicaciones derivadas de una intervención quirúrgica por la cual estaba internada. Patricia Walsh fue diputada nacional y en su trayectoria política fue una reconocida militante de los derechos humanos. Fue impulsora de la nulidad de las leyes de impunidad (impuestas por la última Dictadura Cívico-Militar) lo que derivó en la reapertura de los juicios a las juntas militares por crímenes de lesa humanidad.

Su muerte provocó una gran repercusión en sectores del ámbito político. Compartimos un sentido recordatorio que difundió Miryam Bregman.
“Con tristeza despedimos a Patricia Walsh, quien luchó toda su vida para que se haga justicia por su papá Rodolfo, su hermana Vicki y por todos los crímenes cometidos por la dictadura.
Fue una militante por los derechos humanos en todos los ámbitos. Como diputada, fue la autora del proyecto de ley que declaró la nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final en 2003.
No sé por dónde empezar. Son tantas cosas en tan pocos días, con tantas pérdidas.
Como escribió tu querida hija: “Qué vida tuviste… Te pasaron todas”, Patricia.
Patricia Walsh, una de mis grandes maestras, porque a luchar, como tantas otras cosas, se aprende, y ella me enseñó muchísimo.
La dictadura genocida mató a Vicki y, meses después, a Rodolfo, su papá, que acababa de publicar la Carta Abierta a la Junta Militar. Años más tarde, sufriría la pérdida de su hija mayor, María Eva.
Jamás paró.
Como diputada nacional, fue la autora de la ley de nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Actualmente, estábamos llevando adelante el juicio oral por el asesinato de Vicki y peleando por la expropiación de la casa de San Vicente, la última de Rodolfo Walsh, que fue allanada, saqueada y bombardeada luego de su secuestro y desaparición.
¡Vamos a continuar todas y cada una de esas peleas por memoria, verdad y justicia!
Hoy no puedo escribir nada más, porque, ante todo, eras mi amiga. Nos reímos mucho, pensamos tantas cosas para encarcelar a los genocidas, para impedir que los liberaran. Esa era nuestra fortaleza: saber que era por los 30.000 detenidos-desaparecidos, que esa pelea valía la pena si queríamos construir otro futuro, sin opresión ni explotación.
Qué lindo haberte conocido, qué lindo haberte tenido, cómo te voy a extrañar, amiga”.

