La habilitación de Folarin Balogun para disputar los octavos de final frente a Bélgica, pese a haber sido expulsado y suspendido, desató una ola de cuestionamientos sobre la independencia de la FIFA. La decisión, que distintos medios internacionales vinculan a una intervención directa de Donald Trump ante Gianni Infantino, reavivó las críticas por la creciente injerencia política en el Mundial organizado por Estados Unidos, México y Canadá. Se suma este escandalo al largo prontuario de la FIFA y su alioanza con el poder de turno.

Por ANRed. El Mundial 2026 sumó este domingo uno de los episodios más controvertidos desde el inicio del torneo. La FIFA decidió levantar la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun, quien había sido expulsado en el triunfo de Estados Unidos ante Bosnia y Herzegovina, permitiéndole disputar los octavos de final frente a Bélgica.

La resolución sorprendió tanto por su rapidez como por el contexto. Según informaron The New York Times, El País, Associated Press (AP) y Agence France-Presse (AFP), la decisión habría llegado después de una comunicación directa entre el presidente estadounidense Donald Trump y el titular de la FIFA, Gianni Infantino.

De confirmarse, se trataría de un hecho de enorme gravedad institucional: una intervención del poder político del país anfitrión sobre una sanción disciplinaria en plena Copa del Mundo, algo sin precedentes en las últimas décadas. Diversos cronistas deportivos recordaron que para encontrar un antecedente similar habría que remontarse al Mundial de Chile de 1962.

Fuente: ANRed – Agencia de Noticias RedAcción